30ENERO1818: primer encuentro entre BolÃvar y Páez ratifica autoridad del Libertador en la conducción de la guerra
Toma de las flecheras. Óleo de Tito Salas, Colección Casa Natal del Libertador
El encuentro permitió articular la organización del Ejército Unido Libertador
Prensa MPP- Despacho (Archivo Histórico- RA/ 29.01.21).- El 30 de enero del año 1818, durante el desarrollo de la Campaña del Centro, se produce la primera entrevista entre el general Simón BolÃvar y el general José Antonio Páez, en el Hato CañafÃstola, región de San Juan de Payara en los llanos de Apure.
El encuentro de estos dos jefes militares tuvo una significación de primer orden, ya que el Libertador buscaba no solo la reunión de los contingentes de las fuerzas que dirigÃa con el ejército de Apure, sino también el reconocimiento de Páez a su autoridad, en el mando supremo del ejército
Hasta ese momento ambos jefes solo habÃan tenido comunicación epistolar para la planificación y ejecución de las operaciones durante la guerra. Pero ya era imprescindible la unificación de fuerzas para el logro del objetivo estratégico de esa etapa, que era la conquista del territorio para la reinstalación de la República.
De este encuentro tenemos el testimonio dejado por el mismo general Páez en su AutobiografÃa, donde describe la figura y personalidad de BolÃvar:
"Hallábase entonces BolÃvar en lo más florido de sus años y en la fuerza de la escasa robustez que suele dar la vida ciudadana. (...) sus dos principales distintivos consistÃan en la excesiva movilidad del cuerpo y el brillo de los ojos, que eran negros, vivos, penetrantes é inquietos con mirar de águila (...) La tez tostada por el sol de los trópicos, conservaba no obstante la limpidez y lustre que no habÃan podido arrebatarle los rigores de la intemperie y los continuos y violentos cambios de latitudes por las cuales habÃa pasado en sus marchas.
A pesar de la agitada vida que hasta entonces habÃa llevado, capaz de desmedrar la más robusta constitución, se mantenÃa sano y lleno de vigor; el humor alegre y jovial, el carácter apacible en el trato familiar; impetuoso y dominador cuando se trataba de acometer empresa de importante resultado; hermanando asà lo afable del cortesano con lo fogoso del guerrero.
Era amigo de bailar, galante y sumamente adicto á las damas, y diestro en el manejo del caballo: gustábale correr á todo escape por las llanuras del Apure, (...) Amigo del combate, acaso lo prodigaba demasiado, y mientras duraba, tenÃa la mayor serenidad. (...) débil de complexión y acostumbrado desde sus primeros años á los regalos del hogar doméstico, con la de aquellos habitantes de los llanos, robustos atletas que no habÃan conocido jamás otro linaje de vida que la lucha continua con los elementos y las fieras. Puede decirse que allà se vieron entonces reunidos los dos indispensables elementos para hacer la guerra: la fuerza intelectual que dirige y organiza los planes, y la material que los lleva á cumplido efecto, elementos ambos que se ayudan mutuamente y que nada pueden el uno sin el otro. BolÃvar traÃa consigo la táctica que se aprende en los libros y que ya habÃa puesto en práctica en los campos de batalla: nosotros por nuestra parte Ãbamos á prestarle la experiencia adquirida en lugares donde se hace necesario á cada paso variar los planes concebidos de antemano y obrar según las modificaciones del terreno en que se opera".
A pocos dÃas de reunirse ambos jefes, el general Páez tuvo la oportunidad de demostrar su arrojo y valor, el 6 de febrero siguiente, cuando cruzando el Paso del Diamante del RÃo Apure con lo más selecto de su guardia, capturó las flecheras españolas para que el Ejército Libertador pudiera cruzar el rÃo, hazaña conocida como la Toma de las Flecheras, de la que hablaremos en ocasión de su conmemoración.
El encuentro de BolÃvar y Páez en CañafÃstola significó la ratificación de la autoridad del Libertador como máximo jefe, afianzando la unidad del mando en la conducción militar y polÃtica de la guerra, dando fin al cisma protagonizado anteriormente por Bermúdez, Mariño y lamentablemente por Piar.
Esto fue fundamental para la naturaleza de la guerra, a partir de entonces se pudieron articular todas las fuerzas republicanas bajo la organización de un solo Ejército Unido Libertador, actuando en las diferentes regiones bajo el concepto napoleónico de la "división".
En octubre del año anterior BolÃvar introduce una reforma que materializa la asimilación del pensamiento militar vigente para entonces, adoptando los preceptos recopilados en el "Manual de Estados Mayores Divisionarios de los Ejércitos", elaborado por el general Pablo Thiébault, que recopiló la aplicación práctica del pensamiento militar producto de las Guerras Napoleónicas.
Con esta medida el Libertador otorga una estructura moderna al ejército, y con la reunión del ejército de Apure, el Ejército Unido Libertador materializa la aplicación de la "división", unidad militar con una organización de fuerza propia de infanterÃa, caballerÃa y artillerÃa que operaba autónomamente como un cuerpo de ejército.
Con esta organización, junto a la incorporación de los contingentes de legionarios británicos e irlandeses, se logró en el fecundo año de 1819 la conquista de la Provincia de Guayana, el establecimiento de la República con la reunión del Congreso en Angostura, la Campaña Libertadora de la Nueva Granada; y posteriormente en el año 1821 la victoria de la Campaña de Carabobo, en aquella gloriosa jornada del 24 de junio.