31ENERO1815 Ejecutan al G/J José Félix Ribas, terror de los tiranos en La Victoria
El prócer de la Independencia dirigió la Batalla de La Victoria y participó en la Campaña Admirable
Prensa MPP- Despacho (Archivo Histórico-RA/ 31.01.21).- El 31 de enero de 1815 muere fusilado el general José Félix Ribas en la población de Tucupido. Su cuerpo fue descuartizado, las extremidades fueron remitidas a diferentes puntos, y su cabeza frita en aceite fue exhibida, cubierta con el gorro frigio que usaba como sÃmbolo, en la Puerta de Caracas, sitio de entrada a la ciudad por el Camino de los Españoles, con la intención de amedrentar a los patriotas e infundirles terror.
Las circunstancias de la captura y muerte de Ribas, fueron la consecuencia de aquel año de 1814, terrible para las armas republicanas. Recordemos que los laureles recogidos por Ribas, brillaron aquel 12 de febrero en la heroica defensa de La Victoria; quizás la única acción favorable para la patria ese funesto año, que nos quedó de ejemplo por los mártires de nuestra juventud caraqueña que se inmoló con su preciosa sangre en la defensa de la patria.
La República herida de muerte con la derrota en la Batalla de la Puerta, la posterior trágica Emigración a Oriente, el desastre de la Batalla de Aragua de Barcelona, que produjo el holocausto de las almas que abrazaron la causa de la libertad a manos de los sanguinarios realistas; acciones todas que representaron una cadena de derrotas patriota, culmina tristemente con la aniquilación del último ejército en la Batalla de Urica, el 5 de diciembre de 1814.
Los realistas bajo el mando sanguinario de Boves no tomaban prisioneros, degollaban a cuanto patriota sucumbÃa en sus manos. El mando y la unidad del ejército republicano se habÃa fracturado, y la autoridad de BolÃvar desconocida.
En la Batalla de Urica fue destruida la última resistencia que las fuerzas patriotas podÃan sostener en territorio venezolano. Hasta la caballerÃa fue diezmada, nada pudieron hacer aquellos centauros de José Tadeo Monagas y Juan Antonio Sotillo, al mando de Ribas. Los escuadrones rompe-lÃneas cargando varias veces con un arrojo asombroso, lograron liquidar al temible Boves bajo la lanza de Pedro Zaraza, pero ni aun caÃdo el caudillo no pudieron evitar ser desbordados por el enemigo. A duras penas pudieron retirarse en desbandadas los restos que sobrevivieron, buscando salvar la vida.
Bajo ese escenario se encontraba el general en jefe José Félix Ribas oculto en los alrededores de Valle de la Pascua. Lamentablemente por la delación de un negro esclavo, Ribas fue identificado y su presencia denunciada a las autoridades realistas, siendo reclamado por el Justicia Mayor de Tucupido para ser ejecutado.
Más allá de reseñar que fue ejecutado y descuartizado, en esta oportunidad queremos reflexionar precisamente en el aspecto de la delación. ¿Por qué un negro esclavo delató y entregó a un general libertador? La respuesta a este planteamiento nos da luces de la razón de la caÃda de la República en dos oportunidades.
Desde la Declaración de la Independencia el 5 de julio de 1811, los dirigentes polÃticos y militares del proceso independentista dejaron por fuera de ese ideal de libertad a los negros esclavos que siguieron siendo propiedad de los amos de las haciendas, asà como también fue una utopÃa la idea de igualdad social y polÃtica de los pardos en aquella sociedad colonial que luchaba por construir una República, aunque sin abolir los estigmas.
Este punto fue el germen de la caÃda de la República en los años 1812 y 1814, que costarÃa tanta sangre derramada a consecuencia del odio entre las castas que estuvieron vigentes aún después de la Independencia.
Después de la matanza en Cartagena, último exilio de los patriotas con las armas en la mano en el año 1815, y la retirada a Jamaica, donde BolÃvar escribe aquella visionaria carta, y en su posterior exilio en HaitÃ; es donde el Libertador reflexiona y entiende que la naturaleza de la guerra hasta ese momento tenÃa una caracterÃstica social que los lÃderes de la emancipación no querÃan considerar. Durante su estancia en HaitÃ, BolÃvar entendió que si no se lograba la libertad de los esclavos, la empresa de la República serÃa irrealizable.