200 Batalla de Carabobo | BolÃvar acepta en el Ejército Libertador a dos oficiales realistas
Leyenda: El Libertador en traje de campaña. Óleo de Arturo Michelena, 1895
Prensa MPP- Despacho (RA/ 29.04.21).- El 29 de abril de 1821 desde la ciudad de Barinas, el Libertador Simón BolÃvar acepta en las filas del Ejército de la República a los oficiales realistas, capitán Antonio Fernández de la Hoz y al subteniente Lorenzo Fernández de la Hoz; ambos oficiales, que habÃan sido hechos prisioneros en Cariaco, le dirigen un despacho al Libertador el 28 de febrero de 1821, en donde le solicitan que los enrole en el ejército.
En el documento se lee lo siguiente: "Rotas por el acero vencedor de los guerreros republicanos las ignominiosas cadenas de la esclavitud española que tan largo tiempo habÃamos arrastrado, nos hallamos felizmente restituidos a la dignidad de hombres libres, en el momento mismo en que la generosidad caracterÃstica del valor nos constituyó sus prisioneros, denegándose el justo derecho de represalias, a que nos habÃamos expuesto como súbditos de los desoladores del Nuevo Mundo".
"Al contemplar de cerca la Ãndole benéfica de nuestros compatriotas, la noble sencillez de las autoridades republicanas, y las raras virtudes de los libertadores que la impostura española con sus falsos coloridos nos habÃa pintado como objetos ridÃculos de irrisión y desprecio, la memoria nos presenta exactos recuerdos de la malignidad de los europeos, de la insolencia de sus mandatarios y de la corrupción de todos ellos. De estas reflexiones deducÃamos la sensible convicción que no habÃamos sido otra cosa sino los miserables juguetes de la perfidia y del engaño de nuestros viles opresores; y llenos de la más justa indignación, nuestros corazones retribuÃan contra ellos las acciones que con la discordia habÃan excitado entre nosotros".
"Con estos sentimientos resistimos el canje de nuestras personas, hemos recibido en nuestros corazones la llama sagrada del patriotismo y animados de los fervorosos deseos de justificar nuestra sinceridad con nuestros hechos, querrÃamos resarcir con nuestros sacrificios los males a que el error nos ha hecho contribuir, mientras que como militares aspiramos a la gloria de una buena reputación; y creyendo haber acreditado la buena fe que exige el benéfico decreto del Soberano Congreso en aquellos que dejando las de la tiranÃa aspiran al servicio de la República".
"Suplicamos a V.E. del modo más reverente se sirva declarar que nos hallamos comprendidos en las benéficas disposiciones del expresado decreto del Soberano Congreso de 18 de junio de 1819, y en su virtud y como efecto de la justificada consideración de V.E., pedimos se nos mande enrolar en el Ejército de Colombia en los grados de que gozábamos en el servicio español, y que en nuestra colocación V.E. tenga a bien destinarnos donde esté a nuestro alcance comprobar con nuestra conducta y servicios nuestro acendrado amor a la Patria y nuestra firme adhesión y respeto a su sabio Gobierno".
Ese mismo dÃa 29 de abril de 1821, desde Barinas el coronel Pedro Briceño Méndez, Secretario de Guerra y Marina, le oficia al coronel Ambrosio Plaza para participarle que el Libertador Simón BolÃvar ha nombrado al capitán Antonio Fernández de la Hoz para servir en comisión la MayorÃa del Batallón Flanqueadores que manda el mayor Fligetti.
En el orden de formación durante una batalla, las unidades de flanqueadores, al igual que los hombres de élite de Rifles y Tiradores, se encargaban de hacer fuego sobre la posición enemiga con maniobras muy particulares, con el fin de hostigar la lÃnea de fuego enemiga. Durante las guerras napoleónicas, estas unidades de élite se distinguieron en los campos de batalla, y su maniobra era muy efectiva para desarticular la formación lineal enemiga.
Flanqueadores, Rifles y Tiradores hacÃan fuego formados en orden abierto o disperso, en formación de guerrilla, en una posición triangular, es decir los efectivos se formaban de tres en tres a manera de triángulo.
Después de la organización que BolÃvar dio al ejército bajo la doctrina militar napoleónica, que significó la creación de la División (cuerpo de ejército que operaba autónomamente del resto del ejército) y con la adopción del Manual de Estados Mayores Divisionarios del general Thiébault, el ejército de la República adquirió una organización más moderna que marcó un punto de inflexión en la guerra con el triunfo de las armas de la patria en aquella jornada de Carabobo.
Un tema poco estudiado en nuestra historia militar, es la actuación de los militares pasados del bando realista al republicano, y el espionaje que ambos ejércitos hacÃan sobre su enemigo. Aunque existen pocos documentos sobre el tema, sin lugar a dudas que el espionaje fue muy activo en ambos bandos durante la Guerra de la Independencia, a tal punto, que las ordenanzas militares castigaba con la pena de muerte a los espÃas capturados.