Un dÃa como hoy el Libertador Simón BolÃvar escribió "Mi delirio sobre el Chimborazo"
El presidente constitucional, Nicolás Maduro, invitó a las y los bolivarianos a promover el estudio de la obra referente de la literatura nacional
La obra poética refleja la genialidad de un hombre quien liberó naciones con el poder de la palabra
Prensa MPP- Despacho (Ingrid Carvajal Arroyo/ 13.10.21).- A 199 años de que el Libertador Simón BolÃvar, escribiera "Mi delirio sobre el Chimborazo", el presidente constitucional, Nicolás Maduro, invita a las y los bolivarianos a promover el estudio de la obra, referente de la literatura nacional.
En ese sentido, el Jefe de Estado, a través de su cuenta oficial en redes sociales, señaló: "Hace 199 años nuestro Padre de la Patria, Simón BolÃvar, escribió una obra poética que se convirtió en referente de nuestra literatura: "Mi delirio sobre el Chimborazo" refleja la genialidad de un hombre que no solo tenÃa capacidades para liberar naciones con estrategias militares, también lo hizo con el poder de la palabra".
Además, el Mandatario Nacional, agregó: "Tenemos que profundizar y promover el estudio del pensamiento bolivariano en las nuevas generaciones".
El 13 de octubre de 1822, a la edad de 39 años, Simón BolÃvar escribe una de las piezas más emblemáticas del romanticismo venezolano en el siglo XIX, reflejando su talante polÃtico, único escrito bajo el género de la poesÃa.
A continuación el poema Ãntegro:
"Mi delirio sobre el Chimborazo
Yo venÃa envuelto con el manto de Iris, desde donde paga su tributo el caudaloso Orinoco al Dios de las aguas. HabÃa visitado las encantadas fuentes amazónicas, y quise subir al atalaya del Universo.
Busqué las huellas de La Condamine y de Humboldt; seguilas audaz, nada me detuvo; llegué a la región glacial, el éter sofocaba mi aliento. Ninguna planta humana habÃa hollado la corona diamantina que puso la mano de la Eternidad en las sienes del dominador de los Andes.
Yo me dije: este manto de Iris que me ha servido de estandarte, ha recorrido en mis manos sobreregiones infernales; ha surcado los mares dulces; ha subido sobre los hombros gigantescos de los
Andes; la tierra se ha allanado a los pies de Colombia, y el tiempo, no ha podido detener la marcha de la Libertad. Belona ha sido humillada por los rastros de Iris, y yo no podré trepar sobre los cabellos canosos del gigante de la tierra?
¡Si podré!
Y arrebatado por la violencia de un espÃritu desconocido para mÃ, que me parecÃa divino, pasé sobre los pies de Humboldt, empañando aun los cristales eternos que circuyen al Chimborazo. Llego como impulsado por el genio que me animaba, y desfallezco al tocar con mi cabeza la copa del firmamento: y con mis pies los umbrales del abismo. Un delirio febril embarga toda mi mente: me siento como encendido de un fuego extraño y superior. Era el Dios de Colombia que me poseÃa.
De repente se me presenta el Tiempo, bajo el semblante venerable de un viejo cargado de los despojos de las edades: ceñudo, inclinado, calvo, rizada la tez, una hoz en la mano. -"Yo soy el padre de los siglos, me dice, soy el arcano de la fama y del secreto, mi madre fue la Eternidad; los lÃmites de mi imperio, los señala el Infinito: no hay sepulcro para mÃ, porque soy más poderoso que la muerte: miro lo pasado, miro lo futuro, y por mi mano pasa lo presente. ¿Por qué te envaneces, niño o viejo, hombre o héroe? ¿Crees acaso que el Universo es algo? ¿Que montar sobre la cabeza de un alfiler es subir? ¿Pensáis que los instantes que llamáis siglos pueden servir de medida a los sucesos? ¿Pensáis que habéis visto la Santa Verdad? ¿Imagináis locamente que vuestras acciones tienen algún precio a mis ojos? Todo es menos que un punto a la presencia del Infinito que es mi hermano".
Sobrecogido de un sagrado terror, ¿Cómo, ¡oh! Tiempo, -respondÃ- no ha de desvanecerse el mÃsero mortal que ha subido tan alto? He pasado a todos los hombres en fortuna, porque me he elevado sobre la cabeza de todos. Yo domino el Universo con mis plantas: toco al Eterno con mis manos, siento las prisiones infernales bullir bajo mis pasos: estoy mirando de una guiñada los rutilantes astros, los soles infinitos; he visto sin asombro el espacio que encierra la materia, y en tu rostro leo la Historia de lo pasado y los libros del destino.
"Observa -me dijo-, aprende, conserva en tu mente lo que has visto, dibuja a los ojos de tus semejantes el cuadro del Universo fÃsico, del Universo moral; no escondas los secretos que el cielo te ha revelado: di la verdad a los hombres". El fantasma desapareció.
Absorto, yerto, por decirlo asÃ, quedé exánime largo tiempo, tendido sobre aquel inmenso diamante que me servÃa de lecho. Al fin, la tremenda voz de Colombia me grita: resucito, me siento, abro con mis propias manos mis pesados párpados: vuelvo a ser hombre, y escribo mi delirio.
Foto: @NicolasMaduro