10MARZO1786 | 236º aniversario del natalicio del Dr. José MarÃa Vargas
El cientÃfico venezolano resultó electo para ejercer la Presidencia de la República en el perÃodo 1835-1839, generando un cisma en el paÃs al no ser militar
El Libertador en su lecho de muerte lo nombró su albacea testamentario
Prensa MPP- Despacho (Ricardo Antequera / 10.03.22).- El 10 de marzo de 1786 nace en La Guaira el Doctor José MarÃa Vargas. Durante su vida se desempeñó como médico cirujano, cientÃfico, académico, botánico, escritor, y polÃtico, fue Presidente de la República entre 1835-1836; integró la comisión que repatrió los restos del Libertador Simón BolÃvar desde Santa Marta en 1842, siendo el responsable de la conservación de tan valiosas reliquias.
Vargas inició sus estudios en la Real y Pontificia Universidad de Caracas, obteniendo el tÃtulo de Bachiller en filosofÃa el 11 de julio de 1803. Cinco años más adelante obtuvo el grado de doctor en medicina. Cuando se inicia el proceso independentista, Vargas estaba ejerciendo la medicina en Cumaná, incorporándose como miembro de la legislatura de esa Provincia. Al caer la República en 1812 fue reducido a prisión en las bóvedas de La Guaira, donde estuvo recluido hasta el año siguiente. Liberado después del triunfo de la Campaña Admirable, viajó a Edimburgo para perfeccionar su formación médica en anatomÃa, cirugÃa, asà como también en quÃmica y botánica.
El cientÃfico contribuye a cimentar las bases materiales de la República
En 1825 el Dr. Vargas regresa a Venezuela ejerciendo su profesión de médico, y dictando la cátedra de anatomÃa. En 1827 el Libertador dicta los estatutos republicanos de la Universidad de Caracas. Luego de esta reforma fue electo rector, convirtiéndose en el primer galeno que ejerce ese cargo. Como ciudadano progresista, destaca en el fomento de las ciencias y la economÃa del paÃs. En el año 1827 funda la Sociedad Médica de Caracas, iniciando las reuniones del gremio cientÃfico nacional. Por su destacada labor en la investigación de temas en botánica, uno de los más importantes botánicos de entonces, De Candolle, denomina con el nombre de "Vargasia" algunas plantas de reciente estudio. Cuando se funda en 1829 la Sociedad Económica de Amigos del PaÃs, Vargas fue nombrado su primer director; desde esta instancia dedicó sus esfuerzos al fomento de la agricultura, comercio, industria, artesanÃa, y la instrucción pública, entre las áreas más importantes para buscar las soluciones necesarias, que permitieran la construcción de las bases materiales del paÃs al término de la guerra.
Disuelta la Republica de Colombia en el año de 1830, asiste como diputado al Congreso Constituyente reunido en Valencia, para redactar la Constitución que restablece la República de Venezuela. En las sesiones donde se atacó la figura del Libertador, Vargas salvó su voto absteniéndose de formar parte en la campaña de descrédito contra BolÃvar. El Libertador en su lecho de muerte lo nombró su albacea testamentario, tarea que cumple a cabalidad junto con las otras tres personas nombradas al efecto.
Un sabio en la Presidencia de la República
Su desempeño como Rector de la Universidad de Caracas, su fama de sabio forjada en el trabajo cientÃfico y la labor al frente de la Sociedad Económica de Amigos del PaÃs, le valieron un prestigio dentro de los estamentos institucionales de la República. Esto animó su postulación como candidato presidencial en las elecciones de 1834, resultando electo para ejercer la Presidencia de la República en el perÃodo 1835-1839. La elección de un candidato no militar generó un cisma en el paÃs. Los jefes militares de la Independencia se encontraban activos en el mando militar y en el ejercicio de sus derechos polÃticos. Con el gobierno del general Páez en 1830 concibieron el ejercicio del poder como exclusivo del estamento militar, por haber dirigido la Guerra de Independencia.
El cisma entre instituciones y caudillismo militar
Las corporaciones y personalidades que construyeron las instituciones republicanas, fomentaron la candidatura de Vargas empleando su personalidad, como un recurso para afianzar el poder civil de las instituciones sobre las ambiciones del estamento militar. Aunque Vargas no tenÃa apetencias polÃticas y querÃa dedicarse con tranquilidad al magisterio de su actividad cientÃfica, aceptó el compromiso que las circunstancias, y la nación le obligaron asumir. El 8 de julio de 1835, ocho meses después de asumir el cargo, se produjo el golpe de Estado que derrocó a Vargas de la presidencia. Este movimiento que inaugura el funesto ciclo de guerras civiles, se denominó Revolución de las Reformas. El encargado de capturar al presidente en su residencia fue el capitán Pedro Carujo al frente del Batallón Anzoátegui. Éste es el mismo conjurado del atentado contra BolÃvar en septiembre de 1828 en Bogotá; en esta oportunidad Carujo iba acompañado de otro tristemente célebre personaje, el capitán Julián Castro, protagonista 23 años más adelante del inicio de la Guerra Federal.
Revolución de las Reformas: choque entre civilización y barbarie
La historiografÃa recoge el episodio del arresto de Vargas como un choque entre civilización y barbarie. Queriendo amarrar al Presidente amenazándolo con una pistola, Carujo le grita en la cara: "el mundo es de los valientes"; Vargas le responde con firmeza: "No, el mundo es del hombre justo; es el hombre de bien, y no el valiente, el que siempre ha vivido y vivirá feliz sobre la tierra y seguro sobre su conciencia". No aceptando ser objeto de vejamen, a pesar de estar sometido por un asesino, Vargas exigió ser tratado con respeto, mientras hacÃa su equipaje, pues serÃa expulsado del paÃs; logró redactar un documento designando al general Páez como jefe del Ejército para reponer el orden constitucional; oficio que llegó a las manos de su destinatario. Fue conducido al exilio en San Thomas junto al vicepresidente Andrés Narvarte.
Posteriormente, el general Páez derrotando militarmente la conjura, logra el regreso al paÃs del Dr. Vargas, quien ejerció la presidencia hasta el mes de abril de 1836, cuando decepcionado decide renunciar a su cargo de forma irrevocable. Hasta el momento de su muerte se alejó de toda actividad polÃtica, dedicándose de manera exclusiva a la educación, la ciencia y el ejercicio de la medicina. Con una fuerte afección de salud decide viajar a los Estados Unidos en busca de tratamiento en Filadelfia y posteriormente en Nueva York, donde muere el 13 de julio de 1854. Por disposición del gobierno nacional sus restos fueron repatriados e inhumados en el Panteón Nacional el 27 de abril de 1877.
Foto: José MarÃa Vargas, óleo de MartÃn Tovar y Tovar, colección del Palacio Federal Legislativo