29MARZO1886 | 136º años de la muerte de la Negra Matea BolÃvar, aya del Libertador
La Negra Matea tenÃa 10 años cuando nació el niño Simón y junto a la Negra Hipólita asumieron su cuidado y crianza del futuro Libertador
Matea presenció la apoteosis del Libertador cuando trasladaron sus restos al Panteón
Prensa MPP- Despacho (Ricardo Antequera/ 29.03.22).-El 29 de marzo de 1886 fallece en Caracas, a la edad de 112 años, la negra Matea BolÃvar, aya del Libertador. Nació en la población de San José de Tiznados en los llanos guariqueños el 21 de septiembre de 1773. Aunque aún era una infante de diez años cuando nació el niño Simón, asistió a la Negra Hipólita en el cuidado y crianza del futuro Libertador.
Matea era hija y nieta de esclavos, vivió en casi todas las propiedades de la familia BolÃvar, tanto en Caracas como en San Mateo. Su infancia transcurrió junto a su familia entre los esclavos del hato El Totumo en San Mateo, antigua propiedad de Juan Vicente BolÃvar y Ponte.
Cuenta la tradición que cuando fue bautizado el niño Simón en la ciudad de Caracas, Matea era quien lo llevaba en brazos frente a la pila bautismal. Ella junto con la Negra Hipólita, compartió las labores del cuidado de los hermanos más pequeños; cuando el joven Simón perdió a su padre y posteriormente a su madre, él comenzó a llamar madre a las dos esclavas que lo cuidaban desde su nacimiento.
Años más adelante, cuando Simón ya era el Libertador, la Negra Matea fue testigo de las acciones de guerra que se libraron entre febrero y marzo del año de 1814, que se conocen como la Batalla de San Mateo.
Presenció el sacrificio del joven capitán Antonio Ricaurte cuando le dio fuego al polvorÃn en la casa alta para que el parque no cayera en manos del ejército de Boves. Posteriormente en el año 1821, después de la victoria en la Batalla de Carabobo, el Libertador le concedió la libertad a todos los esclavos de las propiedades de la familia BolÃvar, otorgándoles su apellido. Matea, ya como mujer libre, decidió ir a vivir en la casa de doña MarÃa Antonia BolÃvar, la hermana mayor del Libertador.
Presente en la apoteosis del Libertador
La Negra Matea tuvo el privilegio de presenciar la apoteosis del Libertador Simón BolÃvar, cuando sus restos mortales fueron trasladados de la Catedral de Caracas al Panteón Nacional el 28 de octubre de 1876.
Contaba ya con 103 años de edad. Fue la invitada de honor en la ceremonia de inhumación del Padre de la Patria, iniciando la procesión caminando del brazo del general Antonio Guzmán Blanco, presidente de la República.
Cuentan las crónicas, que cuando depositó la corona de flores ante el sarcófago de BolÃvar, recibió aclamaciones y vÃtores de todos los presentes, rompiendo a llorar de la emoción.
Reliquia histórica viviente
En ocasión de conmemorarse el centenario del nacimiento de BolÃvar en 1883, la Matea BolÃvar fue visitada y entrevistada en el Ingenio de San Mateo por el periodista colombiano Manuel Briceño, a quien le narró como testigo presencial los sucesos de la Batalla de San Mateo y la muerte del joven capitán Ricaurte, testimonios que posteriormente fueron publicados en Bogotá en el periódico Papel Periódico Ilustrado.
Cuando se realizó esa entrevista, ya superaba los ciento diez años de edad. Matea sobrevivió a toda la familia BolÃvar, su longevidad era admirada y respetada por la población caraqueña, al punto que era considerada como una reliquia histórica viviente de los gloriosos tiempos pasados.
Único retrato conocido
Mientras el periodista Manuel Briceño entrevistaba a Matea, el artista Alberto Urdaneta que lo acompañaba, elaboraba el único retrato que se conoce de tan histórico personaje, plasmando en plumilla sobre papel, los rasgos fÃsicos de la Negra Matea. Según reseñaron, era conservada, a sus 110 años, como una reliquia: "Vestida de zaraza, limpia y bien aplanchada la ropa con un pañuelo de hilo atado a la cabeza, llevando en la mano un grueso bastón". Ese retrato fue publicado en el año 1886 en Bogotá cuando se tuvo la noticia de su fallecimiento.
Matea BolÃvar murió un dÃa como hoy, el 29 de marzo de 1886 en la ciudad de Caracas a los 112 años de edad. Sus exequias fueron realizadas como funeral de Estado, al que asistieron el presidente de la República general JoaquÃn Crespo, los miembros del gabinete ejecutivo y los representantes diplomáticos establecidos en el paÃs. Sus restos mortales fueron inhumados en el Cementerio General del Sur, y posteriormente ya avanzado el siglo XX, fueron depositados en la cripta de la familia BolÃvar, en la Capilla de la SantÃsima Trinidad, de la Catedral de Caracas, allà reposan junto a los restos de la Negra Hipólita, además, de la madre y hermanas del Libertador.
Foto: Matea BolÃvar. Retrato de Alberto Urdaneta, plumilla papel 1883