25ABRIL2022- I | La epopeya del general Manuel Piar, Libertador de la Provincia de Guayana


El Escudo Vencedor en San Félix es el único vestigio que conservamos de la gloriosa batalla

Prensa MPP- Despacho (Ricardo Antequera / 25.04.22).- En el marco de los honores a la memoria del GJ. Manuel Piar, cuyos restos simbólicos serán trasladados el próximo jueves 28, al Panteón Nacional, en Caracas, presentamos una serie de ensayos históricos para exaltar los momentos más importantes de la vida de este bizarro jefe militar. Los ensayos llevaran por título: La epopeya. Proceso y muerte, y Apoteosis en el Panteón Nacional.

El G/J Manuel Piar tuvo una brillante carrera al servicio de las armas de la República durante la Guerra de Independencia. Desde el inicio del conflicto destacó por sus dotes de mando, sacrificio y valor. Estuvo como oficial en el Estado Mayor del generalísimo Francisco de Miranda. Su primera acción militar en el territorio que lo llevará más adelante a la cumbre de la gloria, fue en la Batalla de Sorondo el 26 de marzo de 1812, en una acción naval combinada con tropas terrestres sobre el río Orinoco con el objetivo de abrir operaciones para tomar la ciudad de Angostura.

Con la caída de la República pasa al exilio para continuar la lucha. Participó en la Expedición de Chacachacare organizada desde el exilio en la isla de Trinidad en enero de 1813, campaña que lo convirtió en uno de los Libertadores de Oriente. Recogió los laureles de la gloria durante las tres aguerridas defensas de la ciudad de Maturín el 20 de marzo, 11 de abril y 25 de mayo de 1813.

Nuevamente en el exilio después de los terribles sucesos del año 1814 y 1815, participa en la junta de oficiales que planifica la Expedición de los Cayos en Haití en el año 1816. Durante esta operación militar al mando del Libertador Simón Bolívar, ya con el grado de general de división, se destacó en el combate naval de Los Frailes.

Batalla de El Juncal punto de inflexión para la liberación de Guayana

El 27 de septiembre de 1816 bajo el liderazgo del general Manuel Piar, y con la brillante actuación de los generales patriotas Gregor Mac Gregor y José Tadeo Monagas, el denominado Ejército del Centro destruye al ejército realista del general Francisco Tomás Morales, en la célebre Batalla de El Juncal. En esta acción las armas de la patria dieron de baja al canario asesino Francisco Rosete, sanguinario jefe realista que hizo la guerra a muerte sin ninguna compasión por la población civil.

La característica más importante del triunfo en El Juncal desde el punto de vista táctico, fue que esta maniobra victoriosa significó el punto de inflexión para poder iniciar la Campaña Libertadora de Guayana, bajo el liderazgo y mando militar de este bravo jefe militar. Recordemos que para ese entonces tres provincias de las diez que tenía Venezuela continuaban bajo el dominio de los españoles. Todas tenían importantes puertos: Maracaibo, Coro y Guayana. Esta última provincia era la más importante de todas, porque permitía la navegación fluvial con todo el oriente, centro y occidente de Venezuela hasta los llanos de Apure, y su desembocadura en las bocas del Orinoco, permitía la navegación con el mar Caribe y el océano Atlántico; permitiendo la comunicación con todas las posesiones británicas presentes en esa inmensa región marítima.

Campaña Libertadora de Guayana

Luego de vencer en El Juncal, marchó con su fuerte división hacia el sur de la provincia de Barcelona, con el objetivo militar de abrir las operaciones sobre el territorio de Guayana para liberar esa provincia. La primera acción táctica que desplegó en las riberas del Orinoco fue el sitio que puso sobre la ciudad de Angostura a principios del año 1817. Esa era una posición fuertemente fortificada desde la época colonial, con el fin de proteger la navegación fluvial, y su rendición fue una dura y larga jornada que de debió al genio militar de Piar.

Desde esa posición tomó las medidas de aprovisionarse de los víveres necesarios para ejecutar el sitio, así como de los elementos de guerra suficientes para sostener ese tipo de guerra sobre plazas fuertes. También incrementó el pie de fuerza de su división incorporando miles de indios flecheros y lanceros, pardos y negros esclavos que le seguían con fervor, dada la naturaleza de su carácter.

"Laureles recogidos en el campo de San Félix"

Teniendo informes de la aproximación del general español Miguel de La Torre, quien venía en auxilio de los realistas sitiados en Angostura, el general Piar decidido a triunfar, abre operaciones sin pérdida de tiempo. Se movilizó rápidamente hacia la población de San Félix para escoger el terreno más adecuado y formar su división para enfrentar al enemigo.

De La Torre arribó a Angostura el 27 de marzo, reiniciando la marcha el 4 de abril en dirección hacia los castillos de la Vieja Guayana, tomando las fortalezas el día 6. El jefe realista estaba al mando de 1.200 efectivos, entre el batallón ligero de Cachirí, una columna integrada por los batallones Barbastro, Castilla y Vitoria, la caballería la formaba una compañía de Húsares de Fernando VII, y los escuadrones Guías del General, Moitaco y San Mateo.

Tenía su campamento en la Mesa de Angostura, apenas tuvo conocimiento del movimiento del español de La Torre, se movilizó hacia la sabana de Chirica, en las cercanías del poblado de San Félix, para emplazarse en posición defensiva. Con el apoyo de Manuel Cedeño, José Antonio Anzoátegui, y Pedro León Torres, tenían un cuerpo de ejército de 2.200 hombres formados por los batallones Barlovento, Honor y Conquista de Guayana; y los escuadrones de caballería Honor, Chaviripa y carabineros.

Entre los soldados patriotas había un contingente de 500 indios flecheros y 800 indios lanceros. El dispositivo quedo establecido con los fusileros y flecheros en la posición central, los lanceros en el segundo escalón defensivo, y la caballería desplegada en ambas alas de la formación.

A las 4 de la tarde se presentó de La Torre para iniciar el combate, formando la mitad de su infantería en tres líneas para el ataque, el resto de la fuerza la formó en columnas en la retaguardia, y la caballería en los flancos. La maniobra realista fue rechazada y neutralizada por el ejército patriota, quedando destruida la tercera parte de la fuerza enemiga.

La batalla parecía terminada cuando de La Torre ordenó la retirada del resto de sus fuerzas, pero el general Piar ordenó una maniobra de carga a la bayoneta contra las unidades realistas formadas en columnas, combinando el movimiento con un ataque de la caballería por la retaguardia y flanco izquierdo realista. La contra ofensiva republicana causó una masacre sobre los realistas, arrollando al enemigo y rompiendo su formación, en la fuga Miguel de la Torre solo pudo salvar 100 efectivos de tropa y 5 oficiales. Por esta proeza, el Libertador Simón Bolívar el 12 de mayo siguiente, le otorgó el ascenso de general en jefe como reconocimiento por sus servicios a la patria.

Ventaja estratégica de la Batalla de San Félix

Esta brillante victoria le dio otro rumbo a la Guerra de Independencia. La liberación de la Provincia de Guayana permitió establecer en Angostura una base de operaciones para el Ejército Libertador. Permitiendo ese mismo año el arribo de la primera avanzada de los voluntarios británicos, escoses e irlandeses que venían a reforzar al ejército. También permitió las comunicaciones con el interior del país aprovechando la navegación fluvial, logrando el contacto con las fuerzas del general Páez en los llanos de Apure.

Posteriormente en el año 1819 se logró restablecer la República con la instalación del Congreso de Angostura en febrero, se desarrolló la Campaña Libertadora de la Nueva Granada culminada en agosto, y se fundó la República de Colombia el 17 de diciembre de 1819.

Vestigio de la victoria de San Félix

Hasta el momento, el único vestigio que conservamos de la Batalla de San Félix, es la condecoración en modalidad de escudo, conocida como Escudo Vencedor en San Félix, el cual tiene bordada la siguiente inscripción: "Laureles recogidos en el campo de San Félix el 11 de abril de 1817". Los escudos eran condecoraciones de tela que iban cosidas en la bocamanga de la guerrera en el puño izquierdo del condecorado. Este ejemplar que grafica nuestro texto perteneció al general Juan José Conde, uno de los hombres de la división Piar, y forma parte del patrimonio que reposa en la Colección del Museo Bolivariano de Caracas.

Foto: Escudo Vencedor en San Félix, perteneció al general Juan José Conde. Colección Museo Bolivariano de Caracas


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