23MAYO1822 | Campaña de Pichincha: itinerario del Ejército Libertador el día previo a la batalla


Sucre con buen criterio táctico elude de nuevo el ataque frontal

Prensa MPP- Despacho (Ricardo Antequera / 23.05.22).- El 23 de mayo de 1822 el itinerario del Ejército Libertador seguía siendo el avance sobre la ciudad de Quito. El jefe del ejército español general Melchor Aymerich decidió fortificarse en El Panecillo, cubriendo con su artillería las dos entradas de la ciudad, la cañada del Machángara, al oriente, entre Alpahuasi y Yavirac, y el paso occidental de San Diego, entre El Panecillo y el volcán Pichincha. También desplegó tropas para ocupar el nudo de Tiopullo, cubriendo los pasos de la quebrada de Jalupana y del cerro la Viudita, estableciendo un dispositivo de defensa avanzada, que fue eludida por el ejército republicano.

Por su parte Sucre avanzaba desde Latacunga en dirección a Quito atravesando los glaciares del Cotopaxi y Sincholagua, guiado por los baquianos indígenas Lucas Tipán y Fermín Padilla quienes condujeron al ejército hasta el Valle de los Chillos. Después de efectuar varios reconocimientos tanto por la vista como por la aproximación por fuego, se percataron que los españoles emplazaron una defensa en profundidad en el sector del Ejido, al sur de Quito, valiéndose de los accidentes naturales y los parapetos que construyeron en el sitio.

Sucre con buen criterio táctico elude de nuevo el ataque frontal, optando por un movimiento que en la actualidad se denomina aproximación indirecta, para buscar la batalla en la zona de Iñaquito al norte de la ciudad, lugar donde podía desplegar toda la caballería. En vísperas de la batalla, Sucre ordenó a los ayudantes del Estado Mayor realizar reconocimientos sobre el terreno por ambos flancos del dispositivo enemigo, siempre siguiendo las estribaciones del volcán Pichincha, desplazándose por un sendero que era utilizado por los indígenas, partiendo de Chillogallo, y que era poco transitado por la población criolla.

La naturaleza de la guerra vista en una carta de Sucre

Para intentar aproximarnos a entender la fenomenología y naturaleza de la guerra durante la Campaña de Pichincha, podemos estudiar brevemente un documento fechado el 17 de mayo de 1822, recopilado en el tomo II del Archivo de Sucre:

"Cuartel general en Chillo, a 17 de mayo de 1822, 12.

En atención al patriotismo y aptitud que tiene acreditada el capitán de las tropas nacionales de la república ciudadano Nicolás Vélez, le confiero formal comisión para que en el pueblo de Yasuqui levante, y arme partidas de guerrillas con el objeto esencial de hostilizar al enemigo, impidiéndole tomar víveres, caballos, mulas, y toda especie de auxilio negándole absolutamente los recursos que pueda sacar de esa jurisdicción, para estrecharlo cuanto sea posible. A fin de armar sus partidas hará construir lanzas tomado el hierro necesario de cualquiera parte donde lo haya, aunque sea desbaratando las herramientas de las haciendas, que se repondrán a los propietarios, pues las lanzas que trae la división están atrasadas".

En esta misiva el jefe del ejército, gira instrucciones muy precisas sobre el desarrollo de la Campaña de Pichincha. Para esa fecha Sucre ya tenía planeado caer sobre la ciudad de Quito, escalando el volcán Pichincha, que era una defensa natural sobre la posición enemiga, y donde el jefe español no esperaba que incursionara el ejército republicano.

En estas instrucciones está presente el principio de hostigar al enemigo empleando guerrillas que maniobraban en orden abierto o disperso, impedir la utilización de recursos al enemigo. Finalmente disponer de las armas de la mejor forma posible, en este caso se refiere a la forja de lanzas, que eran armas blancas, empleadas por la caballería y para el combate a pie.

Inicio de la marcha nocturna por el Pichincha

Después de permanecer tres días en descanso, y de recibir una buena ración de alimento, se recogió el campamento con el mayor sigilo la noche del 23 de mayo, para iniciar el ascenso del volcán Pichincha.

Ejecutando una estratégica maniobra, el ejército marcharía durante toda la noche guiado siempre por los baquianos indígenas, avanzando por un sendero peñascoso y derrumbaderos. Con el intrépido coronel Córdova adelante, guiando el Batallón Magdalena, con Santa Cruz al frente de las tropas peruanas por el ala derecha, y Sucre por el centro con el resto del ejército, ejecutando un movimiento envolvente por el ala derecha del enemigo, con tal maestría que a la mañana siguiente serán sorprendidos por los valientes guerreros que venían a coronar la libertad de Quito.

Foto: Gran Mariscal Ayacucho Antonio José de Sucre. Óleo de Tito Salas, 1945. Colección Palacio de Miraflores. Despacho de la Presidencia

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