16JUNIO1822 | Encuentro de Manuela y Simón II. La Caballeresa del Sol en la Independencia del Perú


El general San Martín galardonó a las mujeres que participaron en la gesta de Independencia
Manuela Sáenz con la condecoración de Caballeresa del Sol. Óleo de Marco Salas

Prensa MPP- Despacho (Ricardo Antequera / 13.06.22).-Dos años después de contraer matrimonio se traslada a vivir a la ciudad de Lima en 1819, debido a los importantes negocios que tenía ahí su esposo que además de ser médico de profesión, ejercía muy prósperamente el oficio de comerciante. Esta actividad le permitiría a Manuela relacionarse primero con las damas de la aristocracia peruana, hasta lograr acceder a los salones más importantes donde frecuentaban las familias más poderosas de la administración española. Por esos años Lima era una ciudad tranquila, aún sin trastornos políticos.

A partir de 1820 cuando se inicia la conspiración contra el virrey José de La Serna, la casa de Manuela era lugar de reunión, de tertulias, se había abierto paso entre las familias más influyentes de la sociedad limeña, logrando el acercamiento con personas influyentes en el ámbito político y militar, participaba en reuniones secretas para conjurarse contra el régimen español.

Manuela en la Independencia del Perú

La segunda fase de la Independencia del Perú transcurrió entre los años 1820-1824. Los tres primeros años comprendieron la llegada de la Expedición Libertadora del general José de San Martín, el Libertador del Sur, quien fue investido con el título de Protector del Perú. Es conocido que junto a las amistades adineradas que hizo Manuela, recaudó dinero y joyas para apoyar económicamente la expedición de San Martín. Cuando se declaró la Independencia en 1821 estuvo entre las principales de un gran número de mujeres que apoyaron la lucha en la causa patriota.

La casa de Manuela en Lima se convirtió en refugio de desertores realistas, a quienes ayudó a unirse al ejército patriota. También fue centro de espionaje donde se obtenía información y se cruzaba correspondencia secreta para el bando independiente.

El surgimiento de la República del Perú fue el resultado del esfuerzo de las naciones de Argentina y Chile, cuyas tropas marcharon bajo el liderazgo militar del general San Martín. Sin embargo, la Independencia peruana quedaría consolidada más adelante en el año 1824, por el genio militar de Bolívar en Junín y de Sucre en Ayacucho.

Caballeresa del Sol del Perú en 1822

El éxito en la declaración de Independencia se logró también gracias al esfuerzo de las damas de Lima quienes arriesgaron su integridad, y rompieron los convencionalismos sociales participando activamente en la política para apoyar la causa patriota. En reconocimiento el general San Martín creó la Orden de las Caballeresas del Sol, para galardonar a las mujeres que participaron en gesta de la Independencia. El 11 de enero de 1822 el general San Martín autorizó el uso de una banda de seda de color blanco y rojo, que se enlazará al costado derecho con una borla de oro, y una medalla de oro con las armas del estado en el anverso, y esta inscripción en el reverso: "Al patriotismo de las más sensibles".

Manuela Sáenz recibió esta condecoración de la mano del mismo general José de San Martín. En la Gaceta de Gobierno de Lima Independiente, de fecha 23 de enero de 1822, figuran las primeras homenajeadas: Melchora Balandra, Antonia Bernales de Zubiaga, Manuela Sáenz, Rosa Campusano, Antonia Ulate y Valderrama, Andrea de Mendoza, Catalina Fernández de Giraldino, Narcisa Iturregui y Catalina Agueri. Esta condecoración fue el más alto honor recibido por las mujeres durante toda la Guerra de Independencia del Perú.

Creada la Orden del Sol, hubo ciento doce caballeresas seglares y treinta y dos caballeresas monjas, escogidas entre las más notables de los trece monasterios de Lima. El Congreso asignó a las caballeresas de la Orden del Sol una modesta pensión en reconocimiento a los servicios prestados a la patria.

Manuela vista por Ricardo Palma

Según el costumbrista peruano Ricardo Palma, contemporáneo de esta briosa mujer (...) "mientras Manuela era una equivocación de la naturaleza porque encarnaba aspiraciones varoniles y se encolerizaba como hombre de carácter duro y amaba la turbulencia de los cuarteles y del campamento, Rosa [Campusano] amaba el hogar y la vida de la ciudad. Una iba en calesa y la otra cabalgaba como hombre en brioso corcel y vestía un dormán rojo con branderburgos de oro y pantalón bombacho de cotonía blanca, escoltada por dos lanceros de Colombia. Atribuye a Manuela la renuncia a su sexo."

"Palma escribe que Rosa Campusano deslumbraba con sus joyas y Manuela usaba siempre dos anillos de oro y coral por pendientes y nada más. La una era educada por monjas y librepensadora y Manuela era una devota creyente. Dice Palma que Rosa Campusano figuró en el registro secreto del Santo Oficio de Lima por ser lectora de la novela Abelardo y Eloísa, que leía a Meléndez y a Arriaza. Manuela leía a Tácito, Plutarco, Cervantes, Cienfuegos, Quintana y Olmedo. Recitaba el Canto de Junín y párrafos de Pelayo".


Bibliografía:
Sara Beatriz Guardia. Las mujeres en la Independencia del Perú.
Lima, Edición Sara Beatriz Guardia, Imprenta AMILGRAF, 2021, 227 p.




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