21SEPTIEMBRE1773 | 249º años del nacimiento de La Negra Matea Bolívar, aya del Libertador


Matea Bolívar. Retrato de Alberto Urdaneta, plumilla papel 1883
Matea estuvo presente en el traslado de los restos del Libertador al Panteón Nacional

Prensa MPP- Despacho (Ricardo Antequera/ 21.09.22).- El 21 de septiembre de 1773 nace en la población de San José de Tiznados en los llanos guariqueños. Aunque aún era una infante de diez años cuando nació el niño Simón, asistió a la negra Hipólita en el cuidado y crianza del futuro Libertador. Matea era hija y nieta de esclavos, vivió en casi todas las propiedades de la familia Bolívar, tanto en Caracas como en San Mateo. Su infancia transcurrió junto a su familia entre los esclavos del hato El Totumo en San Mateo, antigua propiedad de Juan Vicente Bolívar y Ponte.

Cuenta la tradición que cuando fue bautizado Simón Bolívar en la ciudad de Caracas, la negra Matea fue quien lo llevó en sus brazos frente a la pila bautismal. Matea junto con la negra Hipólita, compartió las labores del cuidado de los hermanos más pequeños. Cuando el joven Simón perdió a su padre y posteriormente a su madre, él comenzó a llamar madre a las dos esclavas que lo cuidaban desde su nacimiento.

Cuando se libraron las dos Batallas de San Mateo entre febrero y marzo de 1814 fue testigo de todas las acciones ocurridas. Desde la casa de alto del Ingenio presenció el sacrificio de las tropas republicanas ante el ataque constante de los realistas. Posteriormente en el año de 1821, después de la victoria en la Batalla de Carabobo, el Libertador le concedió la libertad a todos los esclavos de las propiedades de la familia Bolívar, otorgándoles su apellido. Matea, ya como mujer libre, decidió ir a vivir en la casa de doña María Antonia Bolívar, la hermana mayor del Libertador.

Presente en la apoteosis de Bolívar en 1876

Tuvo el privilegio de estar presente en la apoteosis del Libertador, durante el traslado de sus restos mortales desde la Catedral de Caracas, hasta su inhumación en el Panteón Nacional el 28 de octubre de 1876. Contaba ya con 103 años de edad. Fue la invitada de honor en la ceremonia del Padre de la Patria, iniciando la procesión caminando del brazo del general Antonio Guzmán Blanco, Presidente de la República. Cuentan las crónicas, que cuando la negra Matea depositó la corona de flores ante el sarcófago de Bolívar, recibió aclamaciones y vítores de todos los presentes, rompiendo a llorar de la emoción.

Reliquia histórica viviente

En ocasión de conmemorarse el centenario del nacimiento de Bolívar en 1883, fue visitada y entrevistada en el Ingenio de San Mateo por el periodista colombiano Manuel Briceño. A quien le narró como testigo presencial los sucesos de la Batalla de San Mateo y la muerte del joven capitán Ricaurte, testimonios que posteriormente fueron publicados en Bogotá en el periódico Papel Periódico Ilustrado. Cuando se realizó esa entrevista, ya superaba los ciento diez años de edad. Matea sobrevivió a toda la familia Bolívar, su longevidad era admirada y respetada por la población caraqueña, al punto que era considerada como una reliquia histórica viviente de los gloriosos tiempos pasados.

Único retrato conocido

Mientras el periodista Manuel Briceño la entrevistaba, el artista Alberto Urdaneta que lo acompañó, elaboraba el único retrato que se conoce de tan histórico personaje: Plasmando en plumilla sobre papel sus rasgos físicos. Según reseñaron, era conservada, a sus 110 años, como una reliquia: "Vestida de zaraza, limpia y bien aplanchada la ropa con un pañuelo de hilo atado a la cabeza, llevando en la mano un grueso bastón". Ese retrato fue publicado en el año 1886 en Bogotá cuando se tuvo la noticia de su fallecimiento.



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