20ENERO1830 | El Libertador Simón BolÃvar instala el Congreso Admirable para salvar la unión de la República de Colombia
Foto: El ascenso al cerro de PotosÃ. Óleo de Tito Salas. Colección del Panteón Nacional
El congreso fue presidido por el G/J. Antonio José de Sucre, Gran Mariscal de Ayacucho
Prensa MPP- Despacho (Ricardo Antequera / 20.01.23).- El 20 de enero de 1830, por disposición del Libertador Simón BolÃvar, se instaló en Bogotá el Congreso Admirable. El objetivo de la asamblea fue la redacción de una nueva Constitución que lograra conciliar las facciones separatistas, que a la sombra de hegemonÃas regionales habÃan germinado en todo el territorio de la República de Colombia, para evitar su disolución.
Para presidir el Congreso fue designado el general en jefe Antonio José de Sucre, Gran Mariscal de Ayacucho, esta asamblea sesionó entre el 20 de enero hasta el 11 de mayo del mismo año. Fueron electos 67 diputados para integrar el Congreso Admirable, de los cuales solo asistieron un total de 48, que son los que firmaron la Constitución posteriormente aprobada.
De los 18 diputados electos por las provincias del Departamento de Venezuela concurrieron Antonio José de Sucre por Cumaná, José Laurencio Silva por Caracas, Pedro Briceño Méndez por Apure, José Miguel de Unda por Barinas, Miguel Figueredo por Carabobo y Rafael Hermoso por Coro.
Renuncia de BolÃvar ante el Congreso
En el discurso inaugural BolÃvar presenta su renuncia a la Presidencia de la República, pero el Congreso lo exhorta a aplazarla hasta la aprobación de la nueva Constitución. El 4 de mayo de 1830 el Congreso acepta la renuncia del Libertador, estableciendo el nuevo gobierno con JoaquÃn Mosquera en el cargo de Presidente y Domingo Caicedo como vicepresidente. Aprobada la nueva Constitución, el Congreso da por clausura sus sesiones.
Establecido el nuevo gobierno, el Libertador se retira a la vida privada, y diligencia su viaje al exilio. Con la nueva situación polÃtica BolÃvar abrazaba el sueño de mantener la unión en la República, y apostaba al liderazgo del mariscal Sucre para sucederle como lÃder polÃtico y militar; sin embargo con el cobarde asesinato de Sucre en Berruecos el 4 de junio, se desvaneció toda posibilidad de mantener vivo ese sueño de unidad.