30ENERO1818 | En el encuentro de Bolívar y Páez en el Hato Cañafístola, queda ratificada la jefatura del Libertador en la dirección de la guerra


Foto: Toma de las flecheras. Óleo de Tito Salas. Colección Casa Natal del Libertador.
El encuentro afianzó la reinstalación de la República con la unificación de las fuerzas

Prensa MPP- Despacho (Ricardo Antequera / 30.01.23).- El 30 de enero del año 1818 durante el desarrollo de la Campaña del Centro, se produce la primera entrevista entre el general Simón Bolívar y el general José Antonio Páez, en el Hato Cañafístola, región de San Juan de Payara en los llanos de Apure.

El encuentro de los dos jefes militares tuvo una significación de primer orden, ya que el Libertador buscaba no solo la reunión de los contingentes de las fuerzas que dirigía con el ejército de Apure; sino también el reconocimiento de Páez a su autoridad, en el mando supremo del ejército.

Hasta ese momento ambos jefes solo habían tenido comunicación epistolar para la planificación y ejecución de las operaciones durante la guerra. Pero ya era imprescindible la unificación de fuerzas para el logro del objetivo estratégico de esa etapa, que era la conquista del territorio para la reinstalación de la República.

El general Páez narra la entrevista en sus memorias

De este encuentro tenemos el testimonio dejado por el mismo general Páez en su Autobiografía, donde describe la figura y personalidad de Bolívar:

"Hallábase entonces Bolívar en lo más florido de sus años y en la fuerza de la escasa robustez que suele dar la vida ciudadana. (...) sus dos principales distintivos consistían en la excesiva movilidad del cuerpo y el brillo de los ojos, que eran negros, vivos, penetrantes e inquietos con mirar de águila (...) La tez tostada por el sol de los trópicos, conservaba no obstante la limpidez y lustre que no habían podido arrebatarle los rigores de la intemperie y los continuos y violentos cambios de latitudes por las cuales había pasado en sus marchas.

A pesar de la agitada vida que hasta entonces había llevado, capaz de desmedrar la más robusta constitución, se mantenía sano y lleno de vigor; el humor alegre y jovial, el carácter apacible en el trato familiar; impetuoso y dominador cuando se trataba de acometer empresa de importante resultado; hermanando así lo afable del cortesano con lo fogoso del guerrero.

Era amigo de bailar, galante y sumamente adicto a las damas, y diestro en el manejo del caballo: gustábale correr a todo escape por las llanuras del Apure, (...) Amigo del combate, acaso lo prodigaba demasiado, y mientras duraba, tenía la mayor serenidad. (...) débil de complexión y acostumbrado desde sus primeros años a los regalos del hogar doméstico, con la de aquellos habitantes de los llanos, robustos atletas que no habían conocido jamás otro linaje de vida que la lucha continua con los elementos y las fieras. Puede decirse que allí se vieron entonces reunidos los dos indispensables elementos para hacer la guerra: la fuerza intelectual que dirige y organiza los planes, y la material que los lleva á cumplido efecto, elementos ambos que se ayudan mutuamente y que nada pueden el uno sin el otro. Bolívar traía consigo la táctica que se aprende en los libros y que ya había puesto en práctica en los campos de batalla: nosotros por nuestra parte íbamos a prestarle la experiencia adquirida en lugares donde se hace necesario a cada paso variar los planes concebidos de antemano y obrar según las modificaciones del terreno en que se opera".

A pocos días de reunirse ambos jefes, el general Páez tuvo la oportunidad de demostrar su arrojo y valor, el 6 de febrero siguiente, cuando cruzando el Paso del Diamante del Río Apure con lo más selecto de su guardia, capturó las flecheras españolas para que el Ejército Libertador pudiera cruzar el río, hazaña conocida como la Toma de las Flecheras, de la que hablaremos en ocasión de su conmemoración.

Ratificada la jefatura del Libertador

El encuentro de Bolívar y Páez en Cañafístola significó la ratificación de la autoridad del Libertador como máximo jefe, afianzando la unidad del mando en la conducción militar y política de la guerra, dando fin al cisma protagonizado anteriormente por Bermúdez, Mariño y lamentablemente por Piar. Esto fue fundamental para la naturaleza de la guerra, a partir de entonces se pudieron articular todas las fuerzas republicanas bajo la organización de un solo Ejército Unido Libertador, actuando en las diferentes regiones bajo el concepto napoleónico de la “división”.

En octubre del año anterior Bolívar introduce una reforma que materializa la asimilación del pensamiento militar vigente para entonces, adoptando los preceptos recopilados en el "Manual de Estados Mayores Divisionarios de los Ejércitos", elaborado por el general Pablo Thiébault, que recopiló la aplicación práctica del pensamiento militar producto de las Guerras Napoleónicas. Con esta medida el Libertador otorga una estructura moderna al ejército, y con la reunión del ejército de Apure, el Ejército Unido Libertador materializa la aplicación de la "división", unidad militar con una organización de fuerza propia de infantería, caballería y artillería que operaba autónomamente como un cuerpo de ejército.

Resultado de la unión de fuerzas

Con esta organización, junto a la incorporación de los contingentes de legionarios británicos e irlandeses, se logró en el fecundo año de 1819 la conquista de la Provincia de Guayana, el establecimiento de la República con la reunión del Congreso en Angostura, la Campaña Libertadora de la Nueva Granada; y posteriormente en el año 1821 la victoria de la Campaña de Carabobo, en aquella gloriosa jornada del 24 de junio.


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