Jefe de Estado destaca la sensibilidad prodigiosa del pintor Arturo Michelena a 160 años de su natalicio
El Jefe de Estado valoró el talento de Michelena reflejado en las obras emblemáticas para la historia del arte nacional
Miranda en La Carraca es la más célebre obra de Michelena y uno de sus cuadros más emblemáticos
Prensa MPP- Despacho (IMCA/ 16.60.2023).- "Arturo Michelena, pintor de sensibilidad prodigiosa, uno de los más grandes artistas venezolanos del siglo XIX. Michelena, con su fértil y excepcional talento, realizó obras emblemáticas para la historia del arte nacional".
Asà se expresó el presidente constitucional, Nicolás Maduro al recordar los 160 años del natalicio del destacado pintor venezolano quien reflejó en sus obras el compromiso de inmortalizar el pasado de nuestra historia.
Arturo Michelena nació en Valencia el 16 de junio de 1863: La historiografÃa registra que junto a MartÃn Tovar y Tovar estudiaron en ParÃs, Francia, gracias a una beca otorgada por el gobierno de JoaquÃn Crespo.
Cristóbal Rojas y Michelena vivieron juntos en ParÃs, y estudiaron en la Academia Julien y en el taller de Jean-Paul Laurens, este último influyó en Michelena para que enviara dos cuadros al Salón de Artistas Franceses en 1887, El niño enfermo, con el que obtuvo la Medalla de Oro en Segunda Clase y el reconocimiento Hors concours, máxima distinción para un artista extranjero.
Al contraer matrimonio con Lastenia Tello Mendoza regresa enseguida a ParÃs, volviendo a Venezuela con un cuadro tuberculoso grave que determinará su temprana muerte.
El éxito a su llegada a Caracas es inmediato: rápidamente asumió su lugar de pintor oficial del Estado y la Iglesia y retratista de la sociedad, con una cantidad de encargos propiamente prodigiosa que le permitió instalar su propio taller, para el que eligió una casa en la esquina Urapal de La Pastora, donde actualmente se encuentra el museo que lleva su nombre. En 1893 su cuadro Pentesilea obtiene Medalla de Honor en la Gran Exposición Colombina de Chicago. Éxito y enfermedad se desarrollan parejas y se confabulan también para impedir que desarrolle un trabajo más personal, que culmine algunas de sus obras más imponentes y que lleve a la tela cantidad de bocetos que desarrolló en el tiempo libre de sus compromisos.
En 1897 se instala durante ocho meses en una casa de la calle Ayacucho de Los Teques porque, según los médicos, era muy difÃcil para el bacilo de Koch (causante de la tuberculosis) sobrevivir en aquel clima fresco y ambiente ligero. AllÃ, en esa casa de doce metros de frente por setenta de largo, continuó pintando sus telas. Recibió el encargo de La última cena del arzobispo de Caracas, monseñor CrÃspulo Uzcátegui, cuadro que dejó inconcluso. De este perÃodo final son sus cuadros históricos y religiosos: La muerte de Sucre en Berruecos (1895), Miranda en La Carraca (1896), el Descendimiento (1897), La Virgen de las Palomas (1897) y La multiplicación de los panes (1897).
De todos ellos, Miranda en La Carraca es sin duda la más célebre obra de Michelena y uno de los cuadros más emblemáticos de la pintura venezolana de todos los tiempos. El artista era sensible, sobre todo, a la sobriedad y el sosiego, rasgos que están presentes incluso en una obra como Miranda en Carraca, que evoca un episodio angustioso: el encierro de Francisco de Miranda en la tenebrosa cárcel gaditana, de la que el prócer independentista no saldrÃa con vida. Este cuadro le valió a Michelena el premio del concurso convocado en 1896 por el presidente JoaquÃn Crespo para conmemorar a Miranda. Expuesto ese mismo año en la Casa Amarilla de Caracas, ante él desfilaron miles de venezolanos. Hoy en dÃa es una de las piezas claves de la colección de la GalerÃa de Arte Nacional, y puede afirmarse, sin temor a exagerar, que todos los escolares venezolanos han tenido al menos una vez en su vida este célebre lienzo ante sus ojos.
Fuente: BiografÃas y Vidas
Foto: @NicolasMaduro